Yo soy de pueblo y mucho, cuando voy a Madrid (una vez cada 5 años, más o menos) siempre me acuerdo de Paco Martínez Soria con la caja con gallinas no os digo más.
Vivo en mi pueblo y me encanta, soy feliz viviendo aquí con sus miserias y sus cosas buenas; mucha gente me dice "Es que has tenido mucha suerte de vivir en tu pueblo", cierto, pero la suerte muchas veces se busca teniendo muy claro lo que quieres y sacrificando unas cosas para tener otras, así que ya se que es una suerte inmensa tener a mis padres cerca (sobretodo esta semana que he estado con 38º de fiebre sin poder moverme, aunque las que no estoy mala también), suerte de tener trabajo (si, o de trabajar en lo que salga, o de reinventarte a cada tropiezo, o de que ya no se si soy bióloga, diseñadora, librera, presentadora o actriz ¡Ah no!), suerte de que tu marido es de aquí (si, después de 15 años mareando la perdiz, suerte habernos dado cuenta, ¡Qué rapidez la nuestra!). Aún así me consta que mucha gente se intenta quedar en casa sin éxito.
En una entrada pasada ya pregunté que preferís si pueblo o ciudad, el problema no es lo que se quiera es que en muchas ocasiones ya estás decantado hacia un lado por la gran cantidad de posibilidades, sobretodo profesionales que una ciudad te ofrece (o al menos te ofrecía), ¿Qué ocurre?, que al final todos nos vamos a las grandes ciudades con todo lo que implica. Hasta donde vamos a llegar, ¿nos vamos a tener que ir todos a la ciudad? En España solo quedarán Madrid, Barcelona (bueno ya veremos que pasa), Sevilla, Valladolid... o estas también se aglutinarán porque solo puede quedar una ¿Y después?
Lo que es cierto es que nadie y digo NADIE, ni de un color ni del otro, ni de la Administración más pequeña a la casa de La Moncloa ha hecho absolutamente nada por cuidar el mundo rural, NADIE, si no todo lo contrario. Todas las leyes, para los sitios grandes, parámetros, para los sitios grandes, visión, para los sitios grandes porque no ven más allá de sus narices de las torres de Madrid.
Hay una cosa que me preocupa por encima de todo en este mundo y esa es la salud de mi familia y después de eso, está la despoblación de mi comarca, porque conlleva muchas cosas, la primera, la tristeza más absoluta de ver en los tablones de anuncios las esquelas de tres en tres y de ver como se van cerrando casas, de acordarte de quien vivía en ellas, de imaginarte las hordas de niños que en tiempos de mis padres corrían por las calles, la tristeza de ver a abuelos solos que ven a sus hijos con suerte una vez al año y sobretodo de cuanto tiempo nos quedará aquí.
Las mismas carreteras y vías que nos trajeron trabajo y buenas comunicaciones, nos están quitando la vida, muchos vienen ganan el dinero aquí y se lo gastan allá, todavía me acuerdo cuando en las casas de los maestros, vivían los maestros, el de mate, la de música... pero nadie hace nada, si más carreteras.
Supongo que en algún momento por la cuestión del péndulo en la historia (de como la Edad Media, da el Renacimiento y este el Barroco) gire y la gente se de cuenta que en un pueblo vives con bastante menos y con mayor calidad que en la ciudad, aunque no puedas ir a ver el musical del Rey León un martes por la noche, por cierto cuantos en Madrid han podido ir a verlo, porque yo de Sahagún conozco a varios.
Nosotros seguiremos luchando a brazo partido por quedarnos aquí con suerte y sin ella mientras nuestros hijos tengan que comer, aunque el otro día me llegó una oferta de bióloga con un sueldo de 5.000 €, ¿A qué mola?....en Gabón, jejeje, (la suerte sería esa oferta en Sahagún, eso sería suerte). Mientras tantos los niños de pueblo juegan con gallinas, perros, con la wii y con las pulgas, sobretodo la mía eso si mientras ellos estén felices los demás seguiremos para delante, que como dice el Rey para atrás no hay sitio.
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Mis niños de pueblo |
(Editada Sábado 24 de noviembre)
A tenor de las últimas noticias, muchos pensarán que sabía algo pero no, no lo supe ayer cuando escribí esta entrada. Lo sabía desde el primer día porque siempre, siempre, el pez grande se come al chico; aunque muchos intenten que no sea así dando un voto de confianza al pezqueñín, pero no se puede ir contrar el orden establecido. Y así estamos escribiendo la historia.